Director/Compositor: power combo!

Hay un tema en música para cine que es bastante recurrente, y es la unión incondicional de algunos directores de cine con su “compositor de cabecera”. La historia del cine sonoro nos ha dado grandes dúos en este sentido. Después de trabajar juntos en prácticamente toda su filmografía, la relación director-compositor se vuelve tan estrecha que la música se convierte en seña de identidad del director en cuestión, haciéndonos imposible imaginar sus pelis con una música original que no sea ésa. Así, el lenguaje expresivo de la imagen está completamente identificado con la música que lo acompaña, ya que el director sabe exactamente lo que quiere, y, el compositor, lo que el director espera exactamente que haga (digo yo que esto también lo dan las tablas de trabajar mucho junto a una persona, que al final le terminas pillando el punto sí o sí…).

De esta manera, llegamos a percibir la estética del director mucho más reforzada con la música original que utiliza, que siempre imprime el mismo sello característico aunque cambie diametralmente de estilo o carácter. Hay multitud de casos, pero te voy a enseñar algunos ejemplitos chulos que me gustan especialmente:

1. Tim Burton/Danny Elfman: ¿A que si piensas en cualquier peli de Burton siempre te imaginas una música original muy muy similar? giros modales (mucho modo lidio), melodías delicadas con timbres de glockenspiel que luego contrastan con grandes orquestaciones llenas de metales, mucho coro vocalizando sin letra…y rítmico, todo súper rítmico y con garra. Pues es la firma de Danny Elfman, autor de la mayoría de músicas originales de Burton. Es un sello inconfundible que da ese rollito friki espectacular, y a mi particularmente me entusiasma. Como ejemplo, te he seleccionado el teaser de Eduardo Manostijeras, y ya verás que la música de fondo lleva todos los ingredientes que te he contado antes:

 

 

2. Wes Anderson/Aleixandre Desplat: esta combinación me vuelve loca. El universo mágico de Wes Anderson, con su narrativa visual tan característica, tan colorista, y con sus  frecuentes y originales recursos gráficos se ve completamente reforzada por la estética compositiva de Desplat. Le confiere aún más magia y surrealismo, y hace de sus pelis verdaderas joyitas audiovisuales. Creo que Desplat es un fenómeno a la hora de desarrollar y variar un mismo leit motive, que suele impregnar todo el metraje. Instrumentaciones exóticas que nos contextualizan en el mapa (no duda en meter salterios, mandolinas o banjos para ambientarnos mejor en el lugar donde se desarrolla la trama), carácter rítmico, y textura que se va enriqueciendo a base de entradas escalonadas de la plantilla instrumental son algunas de las características que vas a escuchar en el siguiente ejemplo, el teaser de Gran Hotel Budapest:

 

 

3. Pedro Almodóvar/Alberto Iglesias: éste para mi es el power combo. Me da la sensación de que las pelis de Almodóvar son indisolubles de la música de Iglesias. Aquí no hay exotismo ni puntito friki, lo que hay es una intensidad dramática brutal que potencia por completo las pasiones extremas del cine de este director. Temas musicales sólidamente construidos, especial atención a secciones o familias de instrumentos que destacan por separado con motivos que sorprenden por su profundidad (pero eso no quita que los tutti no sean espectaculares). Es más sobrio que los ejemplos anteriores, no hay nada accesorio. Creo que es justo el contrapeso necesario para las desgarradoras situaciones que plantea el cine almodovariano. Un cine que bueno, te puede gustar o no, pero hay que reconocer que las músicas originales de Iglesias son extraordinarias. A mi me fascina. Aquí te dejo el teaser de La piel que habito, cuya música original debería ser de obligada escucha: 😉